sábado, 13 de noviembre de 2010

Un día en la vida...


Volver a escribir después de tanto tiempo siempre me resultó difícil pero cuando tanta emoción ya no cabe dentro de mi cuerpo no encuentro mejor forma para asimilarla que compartirla mediante palabras y frases. Eso hago hoy después de cumplir mi mas grande sueño musical: ver a uno de los Beatles en vivo. Obviamente la idea original era ver a los cuatro juntos pero ni mi desatinada aparición natal en los años ochenta ni mi abandonado sueño de inventar una maquina del tiempo me permitieron ese privilegio.

Cuando se confirmo la noticia (10-10-10) de que Paul McCartney tocaría nuevamente en Argentina yo estaba desconectado del mundo. No estaba pendiente de las fechas de la gira y solo manejaba el rumor de que podría haber una en Buenos Aires.

Pero si andaba concentrado en el estreno de "Nowehere Boy", filme que trata sobre la vida de niño y adolescente de John Lennon, y un domingo en el trabajo (muy raro) buscando trailers en la web, el destino (si, desde hace ya algún tiempo me es inevitable creer en el) hizo que coincidiera la aparición de mi amigo Giancarlo (un Beatlemaniaco como yo) con mi visualización del trailer de la película. El hecho genero que me contara emocionado sobre su compra de las entradas del concierto por Internet y que veinte minutos después yo estuviera ya embarcado en la misma empresa: ir a Buenos Aires a ver a Sir Paul McCartney.





No lo dude. El destino también hizo que coincidiera con mi ultima semana de vacaciones y encima tres días después de mi cumpleaños numero veintiocho. Mi tarjeta de crédito cargada en el bolsillo, desde varias semanas sin uso, también me confirmó que las coincidencias no existen.

La espera duró mas de un mes. Kevin Johansen, Green Day y Fatboy Slim me ayudaron a reducir la ansiedad. Llegó en día de mi cumpleaños y al día siguiente, ya mientras dormía, soñaba con hacer realidad otro sueño.


Ticket to ride

Llegué a Buenos Aires un día antes. Aunque ya desde el avión había comenzado a vivir el ambiente que se respira antes de un concierto tan importante. Las horas pasaron rápido y de pronto ya era miércoles en la tarde y me encontraba camino al Estadio de River Plate.



8:55 de la noche en Argentina y los cinco minutos más largos de mi vida empezaron a correr. Luego de prepararme psicológica, emocional y fisiológicamente para la aparición de Macca en el escenario llegó la hora...
Rock Show
Paul, junto a su bajo Hofner 500/1, entró caminando al escenario sin la pomposidad que el mejor artista del mundo e integrante de la mejor banda de todos los tiempos podría tener. Saludos y una reverencia para el público y sin decir una sola palabra comenzó a hacer lo que mejor sabe... "Rock Show (Venus and Mars)" fue la primera bomba que hizo explotar a las 65 mil personas que tuvimos el privilegio de conseguir una entrada para el concierto.



"Jet" continuó el pasó por los Wings. Y luego "All my loving" para que nadie se olvidé de que, a pesar de su sencillez, es parte del capitulo mas importante en la historia del rock...

No pretendo hacer una crónica o enumeración del set list. Pero si confesar que no hay una palabra precisa que defina tan grata experiencia. Puedo escribir varias que en mi intento de graficar lo que mi alma sintió al escuchar "Blackbird" o "Eleanor Rigby" en vivo o cuando en medio de "Something" las lágrimas hicieron húmedo mi recuerdo visual.


Felizmente mis dos cámaras no lloraron y registraron sin mucha ayuda mía momentos que mi emoción no me dejó ver. Yo sabía que era necesario el soporte visual para reconstruir un recuerdo mas completo y que hoy, pese a los detractores de las cámaras en las presentaciones, no me arrepentiría de tener 20 temas grabados en vídeo y 100 fotos del mejor concierto de mi vida, ese mismo que me incluye dentro de esa parte de la población que cuando muera podrá decir que fue parte de la manifestación musical mas grande de todos los tiempos.



El cierre fue imponente. "Band on the run" en homenaje a la banda que lo hizo lo que es hoy... Y luego 17 temas de los Beatles, pasando por la hermosa simplicidad de "Ob-la-di, Ob-la-da", la descomunal versión audiovisual-sensorial de "Live and Let die", la mágica "Paperback writer", la emotividad de "Let it be", "Hey Jude" y "Yesterday" (en húmedas versiones para mis ojos), siguiendo con el mejor y mas puro rock and roll de "Day tripper" y "Get back", la vertiginosa crudeza de "Helter Skelter" y cerrando con el clásico himno intergeneracional que presenta a la banda de ensueño (y de corazones solitarios) del Sargento Pimienta.



De pronto las dos horas y cuarenta cinco minutos de show terminaron, el final del concierto llegó y éste marcó el inicio del recuerdo mas glorioso y emotivo de mi historia musical. La adrenalina había transformado ya mi cuerpo en un parlante más del escenario y hasta ahora resuenan en mis oídos las notas de cada canción interpretada por el viejo Paul.



Y desde ese momento cada vez que escuche (y se que serán muchas) un tema de los beatles donde sea recordaré que un 10 de noviembre del año 2010 el destino, mi voluntad y Paul McCartney se hicieron amigos y me regalaron el mejor recuerdo musical de mi existencia. Un sueño que nació a mis ochos años con un long play (el "Please, Please me" que aun conservo) en Pueblo Libre y que veinte años despues encontró en Buenos Aires su realización.

Gracias a la vida, a la música, a los Beatles y a Paul!

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