jueves, 14 de mayo de 2009

Polvo de estrellas

¿Cuántas veces más un ganador del Oscar me abrirá una puerta y sonriente me dará paso? ¿Cuántas veces más uno de mis cantantes favoritos se aparecerá guitarra en mano en la entrada de mi trabajo y me preguntara por donde debe ir para una grabación?

Hoy fue un día extraño. Único, diría yo. Jorge Drexler me abrió la puerta de mi trabajo y me hablo como cualquier simple mortal.

Me había quedado hasta tarde en al trabajo, cosa rara. Fuerte dolor de cabeza. Bembos de por medio. Algo me obligaba a quedarme... ¿o alguien? “Yo buscaba el rumbo de regreso, sin quererlo encontrar”.

Alrededor de las tres de la tarde decidí irme a casa. Salía demorándome, conversando con todo el mundo. Hasta intente salvar a un gato que se había quedado atrapado en el techo del canal. ¿Qué habrá sido de él? Recién me acuerdo de ese hecho que, si no hubiera sido opacado por el que relato ahora, podría haberse convertido en la inspiración de otro post más normal.

Tenía la puerta en frente. Y sólo tuve que girar el picaporte. Otra fuerza movió la puerta. Me sorprendí. Una guitarra, una voz conocida, aunque solo en disco, una pregunta y una respuesta. Me había cruzado con Drexler en la puerta de mi trabajo. Yo de salida, el de llegada. No podía irme

Yo creía que la música te caía en paracaídas en los momentos en que más las necesitabas, ahora que me cayó por delivery el músico y no se que mas puedo pedirle al destino.

No dudé en regresar conseguir una cámara y hacer lo que todo fan enamorado haría. Lo seguí, lo espere salir hasta del baño. Me metí en la grabación, la grabé en mi celular, lastima que la cámara de fotos me decía con su “low battery” que no solo debía usarla en lo momentos mas urgentes... “Una vida lo que un sol, una vida lo que un sol… vale”

Final de la entrevista. Rápidamente le dije a la misma Mabela Martínez, previa confesión de fanatismo, que me tome una foto con Jorge. Aceptó sin dudarlo. Me acerqué lo salude, le conté lo de la puerta, lo recordó también. Algunas fotos y la despedida “nos vemos en el concierto”. Ya eran como las cinco de la tarde. Todos abandonaban el estudio. Yo, cámara en mano, no podía creer todo lo ocurrido desde mi intento de salida del canal.

En trance devolví la cámara prestada. Salía del canal y me tope nuevamente con Drexler que se iba junto a Mabela, le abrio la puerta y como yo salia detrás de ellos se quedo soportándola esperando que yo pase. Mi “gracias” esta vez fue total. No era por lo de la puerta, era por todo. Por aparecer, por su sencillez y por hacer de la música, de su música, mi mejor medio de transporte.

1 comentario:

  1. Chévere.

    Dicen que la vida se hace más llevadera gracias a la música. Y la música, a su vez, sigue siendo mágica gracias a tipos inspirados que aparecen de cuando en cuando. Drexler, sin duda, es uno de ellos.

    Gianfranco.

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